Messi hace bueno al Barça

El conjunto de Guardiola se cuelga del argentino y del acierto de Eto’o para empatar ante un estupendo Betis

 

Javier Marías cuenta que ningún equipo percibe mejor la derrota que el Barça. Ya sea casualidad o no, el viernes le preguntaron a Guardiola por el último libro que ha leído y respondió que Saber perder, de David Trueba, el mismo que acaba de regalar a Messi para que amplíe su biblioteca reservada hasta ahora a una de las muchas biografías sobre Maradona. A Messi seguramente todavía no le ha dado tiempo a echarle un vistazo porque el Barça concedió dos goles en su ausencia y atrapó el empate cuando reapareció en la cancha, por más que el goleador fuera el pichichi, Eto’o. Aunque puede que fuera una coincidencia, los partidos son muy diferentes con Messi o sin él. Bien que lo sabe el Betis, que se ganó un buen empate.

El duelo fue estupendo y, consecuentemente, el resultado escocerá a los dos equipos. Al Barça le afectó, como de costumbre, el virus FIFA y cedió su tercera igualada después de una jornada de selecciones, de la misma manera que el Betis recuperó ante los azulgrana el duende que le ha permitido ganarse el corazón de muchos aficionados. Los barcelonistas perdieron demasiado tiempo en ejercer de sheriff del campeonato. Necesitaron de todos sus pistoleros para revertir la situación y aceptar finalmente la cesión de dos puntos tras nueve victorias consecutivas en campo ajeno. Les faltó el tercer gol de rigor.

Se arriesgó el Betis, quizá porque el fútbol había puesto precio a la cabeza del líder y sus rivales compiten como cazarrecompensas, mientras el Barça economizó esfuerzos desde la formación, sobre todo por cuanto respecta a Messi, convertido en el comodín de los partidos de entretiempo. Juegan con tanta suficiencia los azulgrana que se reservan a La Pulga para las situaciones extremas. A la ausencia de Messi se sumó la de Henry, circunstancia que aumentó la sensación de precariedad de los barcelonistas en las dos áreas porque a la debilidad ofensiva sumaron cierta ingenuidad en la zaga por la alineación de Piqué y Cáceres. Las concesiones parecieron excesivas incluso en el Barça, de modo que el Betis entendió que disponía de una oportunidad única para tumbar al equipo más seductor del mundo el día de los enamorados, la festividad de san Valentín.

Liberados defensivamente, incluso después de la lesión de Juanito, y animados en el ataque, los verdiblancos arramblaron tan fieramente a los azulgrana que en menos de media hora se pusieron con dos goles de ventaja, una diferencia jamás vista en un partido del Barça, muy vulnerable a la hora de combatir las jugadas de estrategia. Melli batió a Valdés a la salida de un córner mal defendido por Busquets y Mark González cruzó a la red una pelota que no achicó Piqué. La determinación de los muchachos de Chaparro descolocó al Barça, perdido en tierra de nadie, falto de jerarquía y de pegada, vencido en el juego aéreo. Las ocasiones eran para el Betis, los goles los marcaba el Betis, los balones divididos se los llevaba el Betis y si el Barça entró en el partido fue por un penalti cometido por el Betis.

Juande rebanó a Iniesta y el colegiado pitó la pena máxima ante el griterío de la hinchada, especialmente brava por la chispa de su equipo, enfurecida con el árbitro, eternamente ensordecedora. Aunque Eto’o marró el tiro, rechazado por Ricardo, el ariete recogió la pelota y anotó su gol 100 en la Liga, el 2-1 antes del descanso, resultado estupendo para el Barça tal y como había ido el partido.

No se acobardó el Betis mientras el Barça se crecía alrededor de Iniesta. El partido adquirió un tono excelente por el diálogo de ambos equipos. Las transiciones locales eran tan vertiginosas como la perseverancia forastera en su juego de ataque. A Olivera se le anuló un gol y Emaná remató al cuerpo de Valdés en un mano a mano estremecedor antes de que Messi y Henry sustituyeran a los insustanciales Hleb y Keita.

Recuperaba el Barça su mejor versión al tiempo que el Betis se encogía tras haber ofrecido un ejercicio pletórico por la continuidad en su juego. Los cambios, por lo demás, jugaron en contra de los verdiblancos, a los que el encuentro se les hizo cada vez más largo. Los azulgrana asediaron a

Ricardo y los disparos se sucedieron ante la impotencia de Ilic y el acierto del portero, tan puesto como Valdés, que sacó un remate de gol a Oliveira en la única ocasión en que el Betis cruzó la divisoria desde la reaparición de Messi.

Messi hizo bueno al Barça y malo al Betis. Alrededor del argentino, el Barça encontró los espacios suficientes para apuntar reiteradamente a Ricardo, convertido en héroe. Aunque el recital del portero fue extraordinario, sobre todo frente a Henry, el ataque azulgrana anunciaba el empate porque los verdiblancos habían reventado. A nadie le sorprendió el 2-2 anotado por Eto’o en una maniobra excelente y si no se contó el tercero fue por Ricardo. No merecía caer el Betis ni tampoco perder el Barça en una emotiva noche de fútbol.

 

 

Ramón Besa. “Messi hace bueno al Barça”, en El País, disponible en http://www.elpais.com/articulo/deportes/Messi/hace/bueno/Barca/elpepidep/20090215elpepidep_2/Tes 

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